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H. Zynisch y los papeles del timonel

sociedad invisible

Los locos

Los locos "En el siglo XXI, dentro de cincuenta años, el historiador que estudie nuestro tiempo se verá obligado a mirar millones de kilómetros de grabaciones televisivas para intentar comprender las migraciones, los genocidios, las guerras, y sacará la idea de un mundo enloquecido en el que todos disparaban contra todos, mientras que sabemos muy bien que vivimos en un mundo relativamente pacífico, si tenemos en cuenta el hecho de que en nuestro planeta viven casi seis mil millones de personas, que hablan dos mil o tres mil lenguas diferentes, con intereses innmumerables. Pero el historiador del siglo XXI tendrá una visión de nuestro mundo completamente distinta, llena de tragedias, de dramas, de problemas."

"Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo."
Ryszard Kapuscinski

Y tal vez sea cierto, tal vez no, que del 1900 en adelante el mundo se ha convertido, pese a esas tragedias que llenan kilómetros de grabaciones televisivas, en un lugar mejor. Kapuscinski ha recorrido África durante más de veinte años, transmitiendo las crónicas de todo lo que allí sucedía para una agencia de prensa polaca. Ha cubierto las revoluciones y los golpes de estado que dieron forma al continente durante el siglo XX, y ha conocido, de primera mano, a los personajes que forjaron la descolonización del continente con vientos de esperanza en una nueva África. Por supuesto estuvo allí cuando muchas se desplomaron, y también lo contó, porque los pobres --esa parte infeliz de la familia humana-- sufren y lloran en silencio, no tienen voz,y necesitan a alguien que hable por ellos.




"Isn't it odd how parents grieve if their child spends six hours a day on the 'Net, but are delighted if those same hours are spent reading books?"

Nicholas Negroponte

Nicholas Negroponte, es uno de los fundadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y director del mismo. En 1985 creó en el seno del MIT el Media Lab. Es, además, uno de los impulsores del Wired Magazine y accionista de infinidad de pequeñas y visionarias empresas en el sector tecnológico. Muchos los tildan de utopista y de tener una visión demasiado positiva de la tecnología. Y tal vez sea cierto, tal vez no. Pero que una persona de su posición (es también alto cargo en empresas como Motorola) se implique en un proyecto realista y factible para dotar a millones de niños del tercer mundo con un ordenador portátil de bajo coste (100$) para su educación [One Laptop per Child (OLPC)] es, desde luego, esperanzador. Bienvenidas sean las utopías tecnológicas, por ejemplo la Wikipedia, que ya cuenta, desde hace varios meses, con el artículo que yo pretendía escribir sobre el increíble proyecto. Tan genial desde el punto de vista social como del tecnológico, y si no se lo creen, échenle un vistazo a estas fotos en CNET News.

[Foto de pyreus via flickr]
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Sin dejar los estudios

Sin dejar los estudios Septiembre es un mes hecho para los estudiantes. Para que se hacinen en las bibliotecas hasta las dos de la mañana intentando recuperar el tiempo derrochado. Es la última lotería del curso, y la que decide a qué se dedicarán el próximo. Lo triste es que más que hojas secas y vientos fríos de otoño hay crepúsculos estivales y días de playa sin opción a ser vividos. Yo, pese a todo, adoro septiembre; quizás porque ser estudiante, como ser joven, es más un éstado de ánimo -- en el que me he quedado atascado -- que un asunto coyuntural. Si alguno más comparte esta deformación del carácter le aconsejo que visite el sitio web de MIT OpenCourseWare. El MIT (Massachusetts Institute of Technology), uno de los más prestigiosos institutos tecnológicos del mundo, pone a disposición de todos el material docente que emplea en sus propios cursos. No ofrece ningún tipo de titulación académica ni es una experiencia de educación on-line; es, sencillamente, compartir el conocimiento humano con quien esté interesado. Para nosotros, estudiantes irredentos que queremos saber cómo funciona la visión humana o en qué se basa la teoría de la información, no podía haber mejor noticia. Universia, además, ha traducido algunos de estos cursos al español y portugués.

El estado de las cosas

El estado de las cosas El Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas es una iniciativa encargada por el Secretario General de las Naciones Unidas para desarrollar un plan de acción concreto a nivel mundial que logre invertir la situación de pobreza, hambruna y enfermedad en la que viven (y mueren) miles de millones de personas. Dirigido por el profesor Jeffrey Sachs, el Proyecto del Milenio presentó un informe final de recomendaciones en enero del 2005. Dicho informe es una publicación independiente y no refleja necesariamente las opiniones de las Naciones Unidas, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo o de sus Estados Miembros. En este enlace [+] se presenta un resumen de dicho informe en español.

En la página del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se puede encontrar una presentación que indica el cumplimiento de dichos objetivos, otra referente a la relaciones entre crecimiento económico y desarrollo humano, y otra sobre la tendencia actual de desarrollo humano en el mundo.

Y si no les gusta leer datos o extraer conclusiones, en la página de Ekin Caglar hay otra presentación que habla de lo mismo, pero sin palabras, sólo mostrando imágenes de la realidad.
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Uno

Uno Hoy es uno de tantos.

Es un muro, o una prisión, o una puerta, o unas vacaciones con vuelo transcontinental. Vean las palmeras y sueñen un presente distinto en una playa perdida y desierta. Algunos dirán que perdidos ya están, y también solos. Únicamente quedan por conseguir las palmeras y la playa, pero todo junto, porque es fácil encontrar unas palmeras en mitad de la ciudad -- al menos en la mía proliferan en los jardínes, como un exótico síntoma de divismo -- y la playa... bueno, tampoco es difícil si viven en la costa. El quid es encontrar esas palmeras en esa playa, eso sí que es un reto. Uno de tantos sueños para un niño que crece junto a un muro . Uno de tantos días viviendo y muriendo en Palestina.

Pero yo no vivo allí y nunca lo he hecho. Sencillamente imagino mis días ficticios en aquel desierto con sabor a piedra quemada a través de las noticias, las fotos, las columnas de opinión de gente que tampoco ha tocado el muro. Porque yo ya estoy de vuelta en mi casa, y aquí todo es fácil y cómodo. Bajo al centro de la ciudad y veo palmeras en los jardínes y playas con quinceañeras en top-less. O me siento ante el monitor TFT y sueño estas palmeras inmóviles y perfectas abanicándose con la brisa de la playa cristalina. Porque aquí los muros no llevan la amable advertencia de alambre que dice: "esto es una prisión". Así que todo es sencillo. Es sentarse y ver playas. O coger el coche 7 minutos y tumbarse en una toalla sobre la arena. Un mundo simple en que todos los días se parecen demasiado.

Hoy es uno de esos días. Uno de tantos. Me siento tentado a decir que soy un prisionero de mi propia vida, hasta que veo el muro con su playa pintada y despierto. En mi casa hace una temperatura agradable, escucho música, leo libros y me tumbo en el sofá a digerir la comida mirando al techo vacío. Sólo soy un inconformista. Sólo soy un privilegiado.

Uno de tantos.

[Foto: Banksy]

G L O R I O S O

G L O R I O S O Si la belleza tuviese nombre, si pudiese tocarse, sería sin duda una cana en el pelo de Patti Smith. Si la tormenta tuviese voz, si los truenos gritasen palabras, las nubes vivirían en las cuerdas vocales de Patti Smith. Y si fuese cierto que el mundo pudiese cambiar, si fuese cierto que el poder lo tenemos todos nosotros y no los gobiernos aliados con los negocios, si todas las palabras de Patti Smith fuesen ciertas, los primeros versículos de la Biblia serían "Jesus died for somebody’s sins but not mine".

En 1975 John Cale ya había escrito un par de páginas en la historia de la música, primero con The Velvet Underground y después por su cuenta. En 1975 se metió en el estudio con Patti Smith y sus chicos y grabó uno de esos discos que nunca envejecen. Treinta años después, he podido ver ese milagro en directo. Ayer asistí a mi primer concierto de Patti Smith, una experiencia cuasi mística. Entre el público estaba gente tan ilustre como Manoel de Oliveira o John M. Coetzee. Sobre el escenario estaba gente tan ilustre como Patti Smith, Tom Verlaine, Lenny Kaye o Jay Dee Daugherty. Patti Smith bailaba, gritaba, se descalzaba o caminaba entre el público para ir hacia su hija y cantarle "cumpleaños feliz". Y lo hacía todo con la misma energía que podría imaginarse de una musa punk con veintitantos años y un disco bajo el brazo.

Pero Patti Smith no tiene ya veintitantos. Ha perdido un marido, una familia y muchos muchos amigos. Lo dejó todo para proseguir su formación y educar a sus hijos. El destino y el cáncer le arrebataron a demasiada gente cercana así que tuvo que volver, tuvo que cantar otra vez. Triste para ella, fortuna para el mundo. Cuando ayer la ví agitar un puño en el escenario gritando "revolution", gritando "gente", gritando "cientos, miles, millones"; cuando ví su danza hipnótica que le descolocaba los viejos vaqueros, que siempre han sido así de desastrosos, juro que podría haber agarrado un cóctel molotov, un fusil y haberme lanzado a destruir costosos trajes de Armani. Porque en su voz y en sus palabras está el sonido de la razón y la furia. Y si fuese cierto que el mundo pudiese cambiar, si fuese cierto que el poder lo tenemos todos nosotros y no los gobiernos aliados con los negocios... entonces, no sé, a lo mejor podíamos volver a empezar.

Jesus died for somebody’s sins but not mine.
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