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H. Zynisch y los papeles del timonel

A las puertas del cielo

A las puertas del cielo me quedé llamando hace unos días, pero no se abrieron, ni se vinieron abajo para dejarnos pasar a los que allí fuera protestábamos. Dentro, Lou Reed, hablando, supongo, con su voz de terciopelo manchado de heroína. Y no sólo él, también Laurie Anderson y el perro de ambos. A las puertas del cielo me quedé llamando porque cuando el cielo es gratis todos quieren entrar, aunque sólo sea para dormitar entre las nubes y después contar a los amigos que el cielo no es tan especial, que el cielo puede esperar. Para mí, por desgracia, sí que tendrá que esperar.
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1 comentario

srpause -

...pero Lou no se inyectó 20 minutos de Metal Machine Music directamente en la parte blanda del cerebro, dentro de un garito que empezaba cerca de la Estrecha de San Andrés y acababa normalmente "up to Lexington 125".
Y ni siquiera nos tiraron botellas vacías de Estrella Galicia. Noites de Crápulas. apertas
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